La Brigada Pomorska

Poemas Bárbaros
En la antigua tradición escandinava Wotan, para lograr el don de la poesía, bebe la sangre del gigante Kvaser, recojida en una vasija y así se convierte en Skald, es decir, en un recitador de versos.
En la Saga de Egil Skallagrimsson, éste salva su vida recitando ante el rey un poema, y no es infrecuente que algunos héroes nórdicos compusieran versos en momentos importantes. La Poesía para los antiguos nórdicos era algo importante y misterioso, hablaba de sus dioses y sus héroes, de grandes aventuras y de hombres valientes, de mujeres libres y orgullosas.
Es posible que a veces asociemos instintivamente la poesía con un lirismo azucarado y petulante, lleno de mejillas rosadas y dientes como perlas, pero la poesía puede ser algo infinitamente más intenso y poderoso, algo que encienda el corazón y le hable de los días antiguos, de las leyendas de un pasado remoto, de lobos aullando en la estepa y de yunques que golpean el metal como gigantes en la noche. Asi es la poesía de los antiguos nórdicos, un don que se recibe después de haber bebido, y que sume al hombre en un trance y por un momento lo convierte Skald.

Una Poesía hecha de la sangre de gigantes.

La Forja

Hierro fundido en chorros candentes
sigue la senda que marca el herrero
forma el filo curvo del hacha
la punta afilada del fiero venablo.
Hierro fundido en el hogar ígneo
Se dócil al toque del martillo
Toma la forma de la hoja del dios ciego
Conviértete en susurro, conviértete en suspiro,
Conviértete en tajo, conviértete en siseo.
Hoja de hierro rodeada de pavesas
Dejate calentar por la madera de roble
Deja que el ascua inflame tu ímpetu.
Forma la espada que busque la sangre
Forma la hoja que corte la piedra.
Hoja ardorosa recien salida del horno
Deja que la nieve calme tu ímpetu
Deja que las runas te cubran de magia.
Kurspolski, enano de la fragua,
Abandona tu asiento junto a los leños
Y derrama tu saliva hirviente sobre el bruñido acero
Baila sobre el filo de la hoja para concederle tus dones
Para que no la melle el romo escudo
Para que no la devore la herrumbre, esa puta.
Baila Kurspolski alrededor del fuego
junto a las hadas de la lumbre
bendice la obra de este herrero con tus manos abrasadoras.
Tiras de cuero, esqueletos, huesecillos de rata,
El cabello de la piedra, las lagrimas del musgo,
La desgracia y la dicha,
Todo esto para forjar la espada.

Andres Malpaso

 

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