La Brigada Pomorska

Wislawa Szymborska (1923 - ...)

Nacida en Bnin, al oeste de Polonia, tras los estudios de Filología polaca y Sociología en la Universidad de Cracovia, donde vive desde entonces, la autora debutó en 1945 con el poema Busco las palabras publicado en una revista literaria de dicha localidad. Su primer tomo de poesías, Por eso vivimos, es de 1952, y a él siguen Preguntas a uno mismo y Llamada al Yeti, de 1957, que fueron calificados por la crítica del momento como «poesía de asuntos humanos, dudas, sueños, pasiones, en la búsqueda de las grandes incertidumbres de la vida».

«Wislava Szymborska ha publicado una docena de libros delgados, pero de fuerte contenido». Esta mujer, de apariencia frágil y sensible, considerada en su país «un Mozart de la poesía», se convierte en el quinto autor polaco que recibe el Nobel y la primera escritora de esa nacionalidad en alcanzar el galardón. Conocida por su discreción y modestia, además de por el cuidado que pone en defender su intimidad poética, la poesía de Szymborska parece querer recuperar una fe sólida, ciega y sin dogmas.

 
 
 

Posibilidades

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas
del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.

De "Gente en el puente" 1986 Versión de Gerardo Beltrán



Un gato en un piso vacío

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

Se oyen pasos en la escalera,
pero no son esos.
La mano que pone el pescado en el plato,
tampoco es aquella que lo ponía.

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.

Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Se irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.


Volver a la Biblioteca